sábado, 14 de abril de 2012

El suicidio de la Monarquía.

Me gustaría comenzar diciendo lo que me llena de orgullo y satisfacción de, por ejemplo, mi país. Pero no puedo hacer eso. Si bien cuando me levanté esta mañana lo hice pensando en una nueva entrada en este blog donde comentara que no me parece hoy por hoy fundamental el cambio de un sistema monárquico a un sistema republicano, dada la noticia que ha saltado precisamente hoy sobre la fractura que se ha hecho el Rey Juan Carlos, me ha hecho cambiar de opinión. La noticia podría haber pasado inadvertida a mi indignación, pero dadas las circunstancias tengo que mostrar mi doble INDIGNACIÓN. 

A finales de 1960, cuando tan solo era un príncipa, visitó Angola, país que estaba inmerso en un conflicto armado. Allí posó con uno de sus "trofeos".

Por una lado, me indigna el hecho en sí de que con la que está cayendo en nuestro país y con la tormenta de los mercados, el Rey, por capricho, con nocturnidad y alevosía, se vaya de viaje nada más que a Botsuana de safari a matar elefantes, con el dinero de todos los españoles y con la que nos está cayendo.

No llego ni llegaré a entender a la especie humana, de verdad, cuánto egoismo. La ciudadanía de a pie está cada vez más ahogada en derechos, en detrimento de mayor poder del capital y con la mirilla dirigida hacia la reducción del derecho a manifestarse. Lo primero debería de ser las personas, que tengan una vivienda digna, un trabajo y unas coberturas sanitarias y en educación dignas. La vida se hace hoy cada vez más cuesta arriba y pese a todo se sigue gobernando hacia el capital. No creo que una excentridad como esta sea un ejemplo adecuado para las personas a las que no les llega el sueldo a finales de mes, a las personas que son desahuciadas de sus casas, a las personas que han perdido su trabajo... ya nos vamos acercando a la escalofriante cifra de 6 millones. Los que nos gobiernan saben que sus medidas no son efectivas pero se empecinan en seguir en dirección contraria. No me cabe duda de que la crisis es el Sistema.
  
«No habléis muy alto de caza, que la Reina es ecologista», 
advirtió el monarca en alguna ocasión.

 El rey, durante una cacería de elefantes. Fuente: rannsafaris.com

Por otro lado, en mi condición de animalista, tengo que mostrar mi indignación hacia tal actividad lúdica/"deportiva" en la que se asesinan animales. Además, no hablamos de animales cualquiera, hablamos de elefantes, especie que está declarada en peligro de extinción. Está claro que el Rey es un gran aficionado, ahí están las fotos. Me pregunto cuál será su motivación para tan cobarde acto de agresión. Me es imposible entender cómo la muerte de un animal puede ser objeto de diversión, no lo entiendo. La muerte es tan misteriosa para nosotros y somos tan caprichosos que nos gusta jugar a ser dioses caprichosos con el derecho a quitarle la vida a un animal que vive libremente sin molestarnos. No concibo la muerte animal nada más que por necesidad vital.


Lo curioso es que este "desliz" se suma al de otros que utlimamente afectan a la Casa Real, como el disaparo en el pie de su nieto, cuando por su edad no debería usar las armas o las investigaciones a su yerno, Urdangarín, por presuntas responsabilidades por corrupción, en un momento donde la imagen de la Monarquía está por los suelos. Parece el suicidio de los Monarquía. Si como dicen un medio afín a la derecha, vuelven los fantasmas de la conspiración, será porque ellos solitos se encargan de llamarlos. Pero bueno, como nos sugiere nuestro monarca, no hablaremos de caza, que la Reina es ecologista. ¡¡Vaya a ser que se enfade!!
 
A partir de hoy habrá al menos dos parados más en nuestro país, el Jefe de Protocolo y el Jefe del Gabiente de Prensa de la Casa Real. Ya nos queda menos para los 6 millones de parados y para la República.

1 comentario:

  1. ¡Muy bueno Francisco! Pero ese suicidio tenía que materializarse...tu ya me entiendes...un disparo al estilo Froilán atinando, no en un pie.

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